Prepara tu piel para la nieve

Durante las escapadas a la nieve nuestra piel se expone a una radiación solar elevada. Prepara tu piel para la nieve y realiza un tratamiento de sesiones de sol, empezando unas semanas antes de tus vacaciones de nieve. Esto no solo prepara la piel, sino que también aumenta los niveles de Vitamina D. En otoño e invierno, el sol está más bajo, lo que reduce significativamente la producción de vitamina D en la piel. Hidrata tu piel antes de irte de viaje y protege tu piel y tus ojos del sol en la nieve.

Dieta y bronceado

La alimentación puede potenciar el color de la piel, proteger frente a factores externos y favorecer una piel más luminosa e hidratada. La piel, nuestro órgano más extenso, actúa como barrera protectora y responde a los rayos solares produciendo melanina, el pigmento responsable del bronceado. Sin embargo, la calidad y duración de ese tono no dependen solo de la radiación UV, sino también de factores internos como la dieta. Una alimentación equilibrada, rica en vitaminas, minerales y antioxidantes, fortalece la piel, mejora su regeneración y contribuye a un bronceado más uniforme, saludable y duradero.

Bronceado duradero y piel hidratada.

Mantener la piel hidratada y cuidada durante el tratamiento de sesiones de bronceado es clave para prolongar los resultados y evitar que la piel se reseque. Algunos elementos claves para un bronceado duradero y una piel bien cuidada son: exfoliaciones periódicas suaves, hidratación de la piel desde dentro (bebiendo suficiente) y desde fuera (uso de cremas especiales antes y después de las sesiones de bronceado), alimentarse de manera adecuada con mucha verdura y fruta, evitar duchas calientes y tomar el sol con moderación y de manera responsable. Todo esto puede marcar la diferencia entre un bronceado pasajero y uno que realmente luzca espectacular por más tiempo.

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