


La Fotodepilación es la destrucción selectiva del pelo mediante luz.
La luz destruye las células formadoras de pelo para que éste no vuelva a salir. Cuando la luz entra en la epidermis, es absorbida por la melanina que hay en la raíz del pelo (que es la molécula que da color a dicho pelo). Una vez muerta la raíz, el pelo no vuelve a salir. Hay tres grandes sistemas de fotodepilación.


La tecnología más antigua en fotodepilación. Los equipos laser emiten una luz pura de un solo color que viaja siempre en la misma longitud de onda en línea recta. Eso hace que este sistema sea muy preciso y muy exacto, pero poco versátil. O lo que es lo mismo, el laser es muy efectivo pero sólo para unas condiciones muy específicas, como vello oscuro y piel blanca. Otra característica del laser es la lentitud del tratamiento, ya que se trabaja con spots muy pequeños.


La Luz Pulsada (IPL) es más versátil y supera las limitaciones del láser. Los equipos de luz pulsada emiten una luz mixta que viaja a múltiples longitudes de onda (de los 590 nm a 1200 nm) y a los que además se pueden aplicar diferentes filtros. El resultado es una tecnología igual de efectiva, pero mucho más versátil, ya que puede tratar diferentes tipos de piel o de pelo, cosa que el laser no puede hacer.


La Radiofrecuencia incrementa la eficacia de la luz, permitiendo que la energía penetre de forma más profunda en la dermis. Eso permite obtener mejores resultados trabajando con menor potencia, o lo que es lo mismo, reducimos drásticamente la posibilidad de una quemadura. Por eso se trata de la tecnología de fotodepilación que ofrece mayor seguridad. Además, es compatible con cualquier tipo de pelo y de piel (incluído pieles bronceadas o fototipos de piel VI).



